Bienvenidos a este espacio seres maravillosos, visitantes curiosos y buscadores que encuentran. Quiero comenzar el Blog con una pequeña reflexión sobre lo que sucede cuando Creamos lo que un día creímos que podría ser bueno para nuestras vidas.

 Creo que decir una cosa significa conservarle la virtud y despojarla del terror. Los campos son más verdes en el decirlos que en su verdor. Las flores, si se describen con frases que las definan en el aire de la imaginación, tendrán colores de una permanencia que la vida celular no permite”. Fernando Pessoa

Parece increíble a veces, darte cuenta que antes de que nos suceda algo que deseamos conseguir, que queremos que pase en nuestras vidas, que nos llena de ilusión tan solo la idea de imaginarlo, y que lo sentimos dentro de nosotros. Esto, que ya antes había tomado forma en nuestros pensamientos, a través de visualizaciones que aparecían de forma intermitente, o sonaban como una melodía pegajosa, golpeando en nuestros corazones, haciéndonos cosquillas en nuestras barriguitas. Y que después, como tal cosa, comenzábamos a expresar en palabras. Dando así, peso y paso a las acciones que nos dirigían hacia ello. ¿Os suena? Y que en ese ejercicio de avance, nos iban apareciendo oportunidades que no imaginábamos llegarían, y  que llegaron, y que al final, o al principio, según se mire, nos han llevado a conseguirlo, a lograrlo, a tenerlo.

Trabajo en un centro de protección de menores de la Comunidad de Madrid como educadora. Con el claro propósito de ofrecer a chavales y  niños desestructurados, sobre todo emocionalmente, mis mejores aprendizajes. Siendo un bello trabajo, tuve la certeza y oportunidad de cambiar mi contrato anual a 6 meses. Tenía claro que quería vivir más, y no fue fácil, tuve que renunciar a un sueldo estable y meses sin actividad laboral. Era como dar un salto al vacío. Sin embargo, algo interno en mí me hizo tomar la decisión.

Comenzaron a aparecer grandes oportunidades que dieron sentido a lo que había decidido. Gracias a esto, acompañé a mis padres en sus últimos años de vida, hasta su partida. Lo hice con todo el cariño, la entrega y gratitud que merecían, una bella experiencia que me llenó y que me llevo conmigo. También tuve que cuidar de mí y de mi salud cuando me diagnosticaron un tumor de ovarios y útero. Esto era otra nueva oportunidad para vivir una experiencia de amor incondicional hacia mí misma, ¡ya tocaba!, no podía vivir al margen de mí. Y lo aproveché, eso sí, me tuve que reconstruir de nuevo y para ello necesité introducir nuevos valores, nuevas creencias que dieron más sentido a mi existencia.

Llegaron más oportunidades, comencé a caminar como peregrina por muchos de los caminos hacia Santiago. Más de 3.500 km descubriendo que la simplicidad y la sencillez eran esenciales para una vida feliz. Despojándome así, de todo lo que ya no me servía, ni necesitaba llevar a cuestas. Sobre todo, creencias erróneas, antiguas, limitantes o absurdas que pesaban mucho. Ya tan ligera de equipaje comencé a viajar por el mundo: América, Asia, África, Europa, una experiencia única de auto conocimiento, confianza y disfrute. Que sigo realizando por lo menos una vez al año.

El silencio de la meditación llegóo al mismo tiempo que los caminos a Santiago, era ese mirar para dentro, ese espacio que tanto me equilibra y me conecta con la Consciencia. El famoso AQUÍ y AHORA del Mindfulness, que todo lo coloca en su sitio. Equilibrando las emociones, los pensamientos, conectándome con un estado de tranquilidad y alegría, en el que sientes que todo está Bien.

Y finalmente o principalmente como se quiera ver, llegó el coaching y sus enseñanzas. La herramienta que más me ayuda a canalizar todos estos aprendizajes y que me permite ahora acompañar en Procesos de Crecimiento a personas maravillosas como tú, que merecen y quieren cambiar aspectos de sus vidas para llenarlas de significado y felicidad.

Que nadie piense que este Viaje lo hice sola porque no hubiese podido. Hay mucha gente detrás que con su granito de arena o su montaña, me ayudaron y  me ayudan a conseguirlo. Y aquí estoy tan agradecida, cumpliendo mi sueño, el que tuve, el que alimenté durante todos estos años. El de poder dar lo mejor de mí, desde el disfrute.

Y pensar que todo esto yo lo soñé un día…

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